
LOS ULTRASONIDOS DE BAJA FRECUENCIA
Los ultrasonidos de baja frecuencia, principio en el que se basa la técnica de la cavitación, logran romper el tejido graso sin dañar la microcirculación. Esto se debe a que los vasos sanguíneos, al ser elásticos, pueden absorber esta sobrepresión sin sufrir ninguna ruptura.
Precisamente por tratarse de ultrasonidos de baja frecuencia, no resultan perjudiciales para los órganos o los tejidos adyacentes a las zonas donde se localiza la grasa, ya que los ultrasonidos son sonidos con una frecuencia superior a la audible (> 20 KHz = 20.000Hz).
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A mayor frecuncia ultrasonora, menor profundidad alcanzada A menor frecuencia ultrasonora, menor profundidad alcanzada Una frecuencia de 3 MHz alcanza una profundidad de 25 mm Una frecuencia de 1 MHz alcanza una profundida de 60-70 mm |
(Equivalencia 1KHz=1000 MHz)
La cavitación se produce con ultrasonidos de 40 KHz cuya profundidad de acción se limita a 1,5 o 2 cm.
El tejido adiposo es más superficial que los músculos y que los órganos, por tanto, NINGÚN ÓRGANO se encuentra entre 1 y 2 cm. A esta profundiad sólo encontramos eL PANÍCULO ADIPOSO.
Aunque quede demostrada la innocuidad de este tratamiento, siempre es posible extremar las precauciones y, por ello, en las regiones donde se sitúa mayor cantidad de órganos vitales, como el abdomen, es recomienda la posición lateral extendida del paciente y la aplicación en forma de pinza (pellizco) del cabezal de ultrasonidos (tal y como se muestra en la imagen).